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Cientos de perros que han sido abandonados, son atropellados cada día a lo largo de los 165.000 kilómetros de nuestra red de carreteras. La gran mayoría de ellos fallece, pero algunos tienen la suerte de recibir ayuda, teniendo así una oportunidad de salvar su vida. Nos hemos hecho la pregunta de ¿quiénes y cuántas personas intervienen en el proceso de salvamento y recuperación de un animal abandonado que ha sido atropellado? Damos respuesta a esta pregunta, con “la crónica de Mocho”, en su caso han sido 17 personas, las que con su dedicación han conseguido que, en un período de 2 años, Mocho haya pasado de estar al borde de la muerte, a ser hoy un perrito sano y feliz.
 
El 26 de marzo de 2016, Alfredo, vecino dela localidad de Villa Mayor de Santiago (Cuenca), circula con su coche por la carretera de acceso al pueblo, cuando el vehículo que le precede atropella a un perrito que se encuentra en la calzada, al que arrastra a lo largo de muchos metros por quedar enganchado a una de las ruedas. El autor del atropello no hace el más mínimo gesto de parar su vehículo, dándose a la fuga. Alfredo procede inmediatamente a socorrer al animal y no puede denunciar los hechos pues no tiene oportunidad de apuntar la matrícula del coche fugado. Angustiado al comprobar el terrible estado en el que había quedado el perro, contacta con Ana, una vecina de Quintanar de la Orden, conocida por ayudar a los animales abandonados de la comarca.
 
Ella lo traslada al Centro Veterinario Huellas, donde Almudena le practica curas de urgencia, y contacta El Refugio; desplazamos un equipo de rescate compuesto por tres integrantes y lo trasladamos a nuestro centro veterinario de Madrid donde un equipo compuesto por 3 veterinarios y 2 ATV se hacen cargo de su cuidado. Mocho sufre múltiples fracturas en todo su cuerpo y sus patas delanteras están completamente desolladas. Le practicamos varias intervenciones, algunas de ellas para realizarle injertos de piel.
 
El impacto del atropello también afecta a órganos vitales y permanece hospitalizado en otro centro por periodo de un mes, donde es atendido por un equipo veterinario formado por 4 profesionales.
 
Dado su delicado estado tras las intervenciones, Sara, la persona que coordina las casas de acogida de El Refugio, contacta con Yolanda, nodriza, que abre su hogar a Mocho para que se recupere con ella. A base de recibir ingentes cantidades de amor y cuidados, Alba, responsable de coordinar las adopciones de El Refugio, emprende la búsqueda de la persona que quiera adoptar a Mocho, que termina siendo Marichu, una adorable mujer que ha convivido con perros a lo largo de toda su vida y los adora. Mocho y ella viven juntos y disfrutan de una plácida felicidad que este pequeño tanto se merece después de todo lo que le ha tocado vivir. Aquí termina esta cadena de ayuda cuyo único objetivo es salvar la vida
 
“En el proceso de rehabilitación y recuperación de un perro abandonado que ha resultado herido, en muchas ocasiones intervienen multitud de personas: miembros de Policía y Guardia Civil, voluntarios, personal sanitario y toda una legión invisible de personas que aportan una ayuda económica sin la cual, la labor de una protectora de animales como El Refugio sería impensable. A todos ellos, ¡gracias! Porque la vida es un tesoro y merece la pena luchar por protegerla siempre que haya una oportunidad”. Declara Nacho Paunero, presidente de El Refugio.

Puedes ayudarnos a salvar muchas más vidas como la de Mocho haciéndote socio de El Refugio desde solo 3 € al mes,
pinchando aquí: https://elrefugio.org/hazteSocio.aspx
Si prefieres, puedes hacer un donativo pinchando aquí:  https://elrefugio.org/donativos.aspx
El trabajo de 17 personas durante 2 años, logra salvar a 1 perrito de morir y hoy disfruta de una vida feliz.
El trabajo de 17 personas durante 2 años, logra salvar a 1 perrito de morir y hoy disfruta de una vida feliz.
El trabajo de 17 personas durante 2 años, logra salvar a 1 perrito de morir y hoy disfruta de una vida feliz.