Abierto el periodo de acusaciones contra Luis Miguel Viñals, también llamado “el vampiro de Humanes”, investigado por presuntos delitos de maltrato continuado a los animales e intrusismo profesional, la protectora El Refugio, como acusación, pide tres años y medio de prisión para él, así como cuatro años de inhabilitación para el desarrollo de cualquier tipo de actividad relacionada con animales.
Hay en este proceso abierto nueve acusados más, de colaborar en distintos grados con Luis Miguel Viñals en sus presuntas actividades delictivas sostenidas en el tiempo. La protectora El Refugio pide para ellos 18 meses de prisión, así como cuatro años de inhabilitación para el desarrollo de cualquier tipo de actividad relacionada con animales.
El acusado Luis Miguel Viñals Flórez, administrador único de la entidad Centro de Transfusiones Veterinario, S.L., desarrollaba una actividad consistente en la extracción, tratamiento y comercialización de sangre animal, careciendo de la preceptiva titulación veterinaria, licencias administrativas y autorización como núcleo zoológico, actuando en la más absoluta clandestinidad. Para la práctica de dicha actividad, iniciada el 16 de septiembre de 2013, el acusado utilizó primero las instalaciones de la protectora de animales Las Nieves y, desde 2020, una finca sita en el Camino de la Senda de la Cruz nº 24 de Humanes (Madrid).
Para el desarrollo de dicha actividad, el acusado albergaba numerosos animales (principalmente perros de raza galgo, considerados “donantes universales”) junto con gatos, conejos y otros animales, que eran sometidos de forma reiterada a extracciones masivas de sangre. Estas extracciones se realizaban mediante métodos invasivos y altamente lesivos, incluyendo punciones perforantes en cavidades torácicas y órganos vitales, sin control veterinario adecuado ni reposición del volumen sanguíneo extraído, provocando en múltiples ocasiones la muerte de los animales por shock hipovolémico. Asimismo, se practicaban eutanasias sin cumplimiento de la normativa vigente, incrementando el sufrimiento de los animales y vulnerando los más elementales estándares de bienestar animal.
Como consecuencia directa de dichas prácticas, en un corto espacio de tiempo (concretamente en los meses de abril y mayo de 2022) se contabilizó la muerte de al menos sesenta (60) animales, entre ellos perros, gatos, conejos y hurones. Los informes veterinarios y necropsias practicadas determinaron que la causa de la muerte fue un shock hemorrágico o hipovolémico derivado de exanguinación, descartándose procesos naturales o enfermedades como causa principal. Además, los animales presentaban un estado general de desnutrición, deshidratación, infestación parasitaria, ausencia de atención veterinaria y condiciones higiénico-sanitarias deficientes, evidenciando un abandono sistemático y un grave maltrato continuado.
La sangre obtenida mediante estas prácticas era posteriormente comercializada a clínicas y hospitales veterinarios. La comercialización se inició en la Comunidad de Madrid, haciéndose extensible posteriormente a todo el territorio nacional, hasta llegar a vender la sangre de los animales a países como Italia, Bélgica, Francia, y Portugal, generando importantes beneficios económicos para el acusado principal. Dicha actividad se realizaba sin control sanitario, sin trazabilidad adecuada y al margen de toda normativa legal aplicable.
Como resultado de la investigación llevada a cabo por la Guardia Civil, se practicaron entradas y registros en las instalaciones utilizadas por el acusado, donde se hallaron animales en condiciones de extrema dejadez y sufrimiento, instrumental médico y veterinario utilizado para extracciones, bolsas de sangre y material biológico, documentación relacionada con la actividad ilícita. Asimismo, se intervinieron numerosos animales que presentaban graves patologías y requerían atención veterinaria urgente.
Sin perjuicio de lo anteriormente expuesto, y en desarrollo del principio acusatorio, se hace constar de forma expresa la participación de los acusados en los hechos descritos:
ALI I., empleado del acusado principal, residía en la finca donde se desarrollaban los hechos, con pleno conocimiento de las condiciones de los animales y de las prácticas de extracción masiva de sangre, participando en el cuidado, manejo y destino de los mismos sin denunciar ni impedir dichas conductas.
ROBERTO H. F., propietario de la finca sita en Humanes (Madrid), facilitó el uso de la misma para el desarrollo de la actividad ilícita, así como el suministro de animales, conociendo el destino al que iban a ser sometidos.
MARÍA DEL ROSARIO P. CH., cónyuge del principal acusado, intervenía en la gestión, tratamiento y comercialización de la sangre obtenida, participando activamente en la actividad económica derivada de los hechos.
DANIEL A. G. y DAVID F. P., facilitaban animales al acusado principal, siendo conocedores de las prácticas de exanguinación y del destino final de los mismos.
MARÍA LUISA DE LOS DOLORES M. H. y MARÍA CARMEN Q. C., en su condición de responsables de la Asociación Las Nieves para la Protección Animal, permitieron el uso de instalaciones y animales bajo su control para la realización de extracciones de sangre sin control veterinario, a cambio de contraprestaciones económicas o en especie, omitiendo cualquier actuación de supervisión o control, pese a su posición de garante.
Mediante Auto de fecha 14 de junio de 2022, se acordó la clausura temporal de las instalaciones y la suspensión de actividades, así como la prohibición de tenencia y ejercicio de actividades relacionadas con animales respecto del acusado principal, medidas que continúan vigentes.
Los hechos descritos evidencian la existencia de una actividad continuada, organizada y lucrativa de obtención de sangre animal mediante prácticas sistemáticas de maltrato grave, desarrollada al margen de cualquier control legal o sanitario, en la que el acusado principal actuaba como eje central de la operativa, contando para ello con la colaboración consciente, voluntaria y necesaria del resto de los acusados, quienes, desde sus respectivas posiciones —ya fuera facilitando instalaciones, aportando animales, participando en la gestión o permitiendo el uso de recursos bajo su control—, contribuyeron de forma decisiva a la ejecución de los hechos, con pleno conocimiento de las condiciones en que se encontraban los animales y del destino al que eran sometidos.
En consecuencia, la actuación conjunta de todos ellos permitió la perpetuación de una dinámica de sufrimiento, explotación y muerte de animales, constituyendo un sistema estable orientado a la obtención de beneficio económico, con desprecio absoluto por la normativa de protección animal y por los más elementales principios de bienestar y dignidad de los animales.
Desde la protectora El Refugio piden para Luis Miguel Viñals Flórez, como autor material directo, la pena de 18 meses de prisión por delito continuado de maltrato animal, e inhabilitación especial de 4 años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio relacionado con los animales y tenencia de los mismos.
Para el resto de acusados, como cooperadoresnecesarios al haber contribuido de forma esencial al desarrollo de la actividad delictiva descrita, con pleno conocimiento de su ilicitud, El Refugio pide la pena de 18 meses de prisión e inhabilitación de 4 años para cualquier actividad relacionada con animales.
“La magnitud y gravedad de esta trama es enorme. Desde El Refugio manifestamos nuestra absoluta repudia en referencia a los delitos cometidos por “el Vampiro de Humanes” y todos sus colaboradores, y pedimos las penas máximas correspondientes a los delitos específicos cometidos por cada uno de ellos. Nos entristece e indigna a partes iguales, que dos de las colaboradoras acusadas sean responsables de la Asociación Las Nieves para la protección animal. Resulta repugnante conocer que las responsables de esta conocida asociación que lleva tantos años haciendo creer a la sociedad que protegía a los animales, pudiera estar cometiendo actos tan horribles como los que se derivan de la investigación de la Guardia Civil, causando una muerte horrible a tantos y tantos animales, con el fin de lucrarse con la venta de su sangre. Me faltan adjetivos para calificarlo. Desde El Refugio manifestamos nuestra absoluta repudia en referencia a los delitos cometidos por “el Vampiro de Humanes” y todos sus colaboradores. Quiero también ensalzar el trabajo de la Guardia Civil y de la Fiscal y la Jueza del Juzgado de Instrucción Nº 6 de Fuenlabrada: excelente. Sólo cabe añadir una frase más: ¡hagamos Justicia!” (Nacho Paunero, Presidente de El Refugio).