Suena el teléfono. Recibimos una petición de ayuda. Una persona que trabaja en el servicio de recogida de basuras de la provincia de Segovia, nos comunica que al ir a recoger la basura de los contendores del pueblo de Aldeasaz, vio unas bolsas de plástico cerradas y apreció que en una de ellas algo se movía. Al abrir las bolsas se encontró a los cuatro pequeños que ves en la foto. Él no podía quedarse con ellos porque estaba de servicio con el camión, y salimos pitando hacia allí, cruzando los dedos para que estuviesen todos vivos cuando llegásemos.
Si la mezcla de sentimientos que se acumulan en tu cuerpo en esos momentos, pudiese apuntarse como una receta de cocina, tendría más ingredientes que la salsa Romescu… Sientes rabia y asco por comprobar que los malnacidos capaces de tratar a seres indefensos como si fueran basura y condenarlos a morir de forma terrible, siguen campando a sus anchas por la geografía española (esperamos que si es verdad la teoría del Karma, la Vida les devuelva con creces la que acaban de hacer). Sientes miedo y nerviosismo al pensar que quizás no lleguemos a tiempo para poder salvarlos. Sientes alivio, también, porque esta persona pudo percibir que esas bolsas cerradas contenían vida en su interior. Sientes felicidad cuando los tienes a todos a salvo entre tus brazos. Y por último, sientes paz y amor, y te sientes privilegiado por poder estar haciendo en ese momento lo que quizás sea lo más importante que puedas hacer en tu vida, que es salvar vidas.
“Nos tiramos de cabeza al contenedor”. Estaban aterrados, muy flacos, llenos de mugre acumulada de semanas. Los pobres olían a rayos. Salimos volando de aquel lugar y pusimos rumbo a nuestro centro veterinario de Madrid para que nuestro equipo les diera atención urgente, y ponerlos camino de vuelta hacia la vida.
Tras reconocerlos a todos, limpiarlos, y desparasitarlos, les dimos alimento especial e hidratación. Los pobres estaban devorados… A pesar de los mimos que recibían de todos nosotros, seguían muy asustados, y en cuanto los dejamos a todos en el suelo, se fueron corriendo hacia una esquina y se amontonaron todos como si fueran una piña. Pero bueno, sabemos bien que necesitan un poquito de tiempo y en pocos días serán ellos los que nos pidan mimitos.
Sólo nos queda decirte que, si estabas pensando en ser Adoptícola de un cachorro, estos cuatro chiquituquis pueden ser perfectos candidatos. Son cuatro perretes adorables, simpáticos, y seguro que muy agradecidos. Si quieres conocerlos, escríbenos a adopta@elrefugio.org y os organizamos una cita que no olvidaréis. Aquí puedes ver el vídeo de su rescate.
¡¡Abrazos, salud, y muuucha Vida!!
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