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Algunas veces es mejor cerrar los ojos.

10/08/2018

Muchas de las más grandes aventuras de mi vida,
aquellas en las que lo imposible se disfrazaba
de lunes y despertador, las viví sin siquiera abrir los ojos,
en mis más lindos atrevidos sueños.
 
Incluso inmersa en lo más profundo de ellos,
cuando algún miedo tenaz se infiltraba
para tentar el robo de la magia de mi paz,
cerraba los ojos para lograr vencerlo, y continuar.
 
Nunca tus abrazos y tus besos me llenaron más
que cuando de las persianas de mis ojos colgaba el cartel de
“cerrado por descanso”, “por traspaso”, o “por liquidación”,
pero “liquidación de Amor”.
 
Jamás mis ojos opusieron resistencia a la rendición,
cuando un aroma pasajero del viento,
traspasaba mi alma sin pagar billete, y esa saeta era la nave
de teletransporte  a mis lugares y momentos más felices.
 
Entonces, realmente, me planteo que en gran parte
de las vivencias que a lo largo de mi vida me han hecho más feliz,
no necesité que mis ojos me cogieran de la mano
para guiarme a través de sus pasillos y estancias.
 
¿Piensas pues que esta pequeña gatita ciega de 2 meses de edad
podría ser feliz, y a su vez hacer feliz a la persona que la adopte?
¿O crees que sin sus ojos sería imposible?
 
Por favor, escríbenos tu respuesta a adopta@elrefugio.org
(la leeremos con los ojos del corazón).
 
Ella se llama “Linda Keller” y cuando la sientas latir entre tus manos,
comprobarás cómo tus párpados caen desplomados bajo el peso
de una ternura tan descomunal, que parece incomprensible
que pueda habitar en un cuerpecito tan breve…
 
“Linda Keller”: ¡bienvenida a casa, te queremos!
¡Abrazos para todos, salud y muuucha Vida!

Algunas veces es mejor cerrar los ojos. Algunas veces es mejor cerrar los ojos.
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