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LA TINTA QUE SALIÓ DEL CORAZÓN

06/09/2014

El día 1 de junio comenzó una aventura que persigue conseguir algo que todos los que formamos parte de El Refugio consideramos justo y necesario desde el año 1996: el #sacrificiozero.

Han sido 90 días de un verano que recordaremos siempre, 90 intensos días en los que un gran equipo de voluntarios ha dedicado mucho esfuerzo y tiempo de sus vidas a la bendita tarea de recoger firmas para defender el derecho a la vida de los que más quieren: los perros y gatos abandonados de la Comunidad de Madrid, que cada día están siendo sacrificados injustamente.

Un esfuerzo que no ha cesado hasta superar las 50.000 firmas exigidas por  la Asamblea de Madrid para admitir nuestra Iniciativa Legislativa Popular (finamente hemos conseguido recoger 61.832 firmas).

No tengo palabras para expresar mi agradecimiento a todos y cada uno de ellos, por hacer posible un sueño tan deseado, por convertir un simple bolígrafo en el arma más poderosa para salvar vidas y por transmitir su ilusión y su esperanza persona a persona,  a todos aquellos que han entregado su firma.

También quiero dirigirme a todos estos miles de ciudadanos que cuando les preguntábamos si querían firmar para acabar con el sacrificio de animales abandonados, no decían que sí, decían “por supuesto que sí”. No podéis haceros una idea del apoyo y el cariño tan brutal que hemos recibido, de gentes de las edades y condiciones más diversas. Estamos realmente emocionados y agradecidos por ello.

No puedo tampoco dejar de plasmar mi agradecimiento a Delegación de Gobierno por otorgarnos los permisos necesarios para haber estado 90 días viviendo prácticamente en las calles de Madrid, ocupando ferias, esquinas y plazas. El comportamiento que la Policía Local y Nacional ha tenido con nosotros no ha podido ser más respetuoso y colaborativo.

La otra mañana, recogíamos firmas en la Calle Fuencarral cuando pasó lentamente a nuestro lado una furgoneta de la Policía Nacional; al pasar a nuestra altura vimos asomar por la ventanilla un brazo con el puño cerrado, mientras una voz en el  interior del vehículo dijo: “¡no paréis nunca!”.

Es ahora, cuando me vienen a la mente todos esos momentos y las caras de todas las personas que confían en nosotros y que nos piden que continuemos luchando por los que no pueden hacerlo. Y es ahora cuando llego a la conclusión de cuando se habla del tema del sacrificio de animales abandonados, hay dos tipos de personas: los que te dicen que con los miles y miles de animales abandonados que hay, qué vas a hacer con ellos si no los sacrificas, y los que después de haber firmado para apoyar el #sacrificiozero te dicen “dime qué más puedo hacer para que dejen de matarlos”. Dos tipos de personas muy diferentes, situados a ambos lados de una línea muy fina que separa la vida de la muerte. Ahora sólo queda saber en qué lado de la línea se colocan nuestros políticos, que son los que realmente tienen la potestad de acabar con esta matanza absurda e innecesaria. Confiamos en que a la hora de tomar su decisión, valoren que por el hecho de ser considerados animales, sus vidas no son menos preciosas ni valiosas que las nuestras, y comprendan por tanto, que merece la pena que todos juntos nos sentemos a trabajar para conseguir lo que cada vez más seres humanos pedimos: #sacrificiozero ya.

Nacho Paunero
 
Presidente de la Protectora El Refugio.

LA TINTA QUE SALIÓ DEL CORAZÓN