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En el lugar indicado, en el momento preciso.

22/11/2021

Cualquier persona con vocación de ayudar a los animales que lo necesiten, sabe con certeza que subir a tu coche para emprender un viaje de larga distancia, significa que tienes tantas posibilidades de acabar rescatando a algún pequeño abandonado, como casillas tiene el tablero de El Juego de la Oca: ¡y rescato porque me toca…! El ojo del rescatador nato tiene visión periférica; como un radar móvil que detecta cualquier pequeño cuerpo tendido, en cualquier punto de cualquier cuneta. Allí donde otros solo ven montañas de basura, el ojo del rescatador distingue la vida, maltrecha, miserable, extinguiéndose lenta, dolorosa e inexorablemente.
 
Así es la historia que os relatamos hoy, protagonizada por nuestra querida Carol. Es probable que, si os ponéis a buscar, os cueste encontrar a una mujer que lleve tantos años ayudando a pequeñajos en apuros a escapar de la muerte, y encontrar el camino hacia una vida larga y feliz. Vital, enérgica, cariñosa y divertida, Carol lleva media vida ayudándonos de mil formas distintas a sacar adelante a la familia peluda de El Refugio. Aprovechamos esta ocasión para mostrarle públicamente todo nuestro agradecimiento y cariño, y manifestar nuestro deseo de poder continuar disfrutando de ella durante muchos años más.
 
En sus propias palabras, esta fue la crónica del rescate de los tres granujillas que veis en la foto:
En el puente del Pilar, mi pareja, mis perros y yo, fuimos junto a mis cuñados y mis sobrinos a pasar unos días a Jaca. El navegador nos desvío de la autovía y nos llevó por una carretera nacional durante muchos kilómetros. Fuimos pasando varios pueblos a pie de carretera, hasta que en uno de ellos vimos una gasolinera y paramos. Según bajamos, se acercó un pastor y, dirigiéndose a mí, me preguntó si quería llevarme tres cachorros de perro, porque la perra le había parido y, si los quería ver, estaban allí mismo. Subimos una pequeña cuesta a pie de carretera y, entre ovejas y cabras, allí estaban los tres cachorros. Ante la imposibilidad de poder llevármelos en ese momento, hablé con Pedro (el pastor) y me dijo que si yo me hacía cargo de ellos, me los aguantaría hasta que pudiese ir a buscarlos; pero que no tardara mucho, ya que estaban prácticamente a pie de carretera, y en cuanto crecieran un poco se bajarían hacia allí y los atropellarían, como ya le había pasado otras veces…
 
Le pedí su teléfono, pero entre que era de noche y el hombre no se aclaraba, opté por coger la ubicación de la gasolinera, y continuamos camino. Hice diversas gestiones con unas personas y con otras para poder traerlos a Madrid a través de una amante de los animales que me puso en contacto con otra persona de una protectora de la zona que carece de centro de acogida. Llegué a dar con unos voluntarios que recogerían a los tres cachorros y me los acercarían a Guadalajara, desde donde irían a la casa de acogida que en gestiones paralelas había conseguido para ellos.
 
Ya estando todo organizado, llamé a la gasolinera para conseguir el teléfono de Pedro, pero el teléfono no funcionaba, con lo cual busqué el Censo del pueblo y llamé hasta que a la sexta llamada di con alguien que conocía al pastor, y pude organizar con él la recogida. Y es como estos tres enanos han llegado hasta aquí”.
 
Seguro que hay quien se acuerde de una divertida serie televisiva llamada “Enredos”; el encaje de bolillos que Carol tuvo que hacer para poder poner a salvo a estas tres preciosidades, nos recuerda a los caóticos episodios de la serie. Porque así es la vida de los rescatistas de animales; una vez que te cruzas con ellos, ya no puedes mirar hacia otro lado, ni darles la espalda. Por complicado que sea el plan que haya que trenzar para salvarlo, se llevará a cabo y aquel pequeño abandonará el umbral del peligro.
 
Y el resultado de todo este periplo es que ahora vosotros podáis conocerlos, os enamoréis perdidamente de alguno de ellos, nos escribáis a adopta@elrefugio.org  y quizás podáis formar una bonita familia, ¿verdad? Sobre cómo son, vamos a ahorrarnos lo de decir que son adorables y cariñosos a más no poder, porque basta con mirar estas fotos para darse cuenta de que así son.
 

En el lugar indicado, en el momento preciso.
En el lugar indicado, en el momento preciso.
En el lugar indicado, en el momento preciso.
La historia que os vamos a contar a continuación es conmovedora. Es un caso para el que necesitamos pediros ayuda especial. Hace varias semanas, un miembro del equipo de El Refugio vio en un pueblo de Segovia a una hermosa gatita tumbada, con un solo cachorrito en su regazo.
 
En el lugar indicado, en el momento preciso.
De inmediato, su instinto le hizo percibir que algo no iba bien. Se acercó. La madre se mostró muy agradecida y aliviada por las caricias que nuestra compañera le dio. Con mucha delicadeza cogió al cachorro entre sus manos y al mirarle a los ojos pudo comprender el porqué de aquella situación. Por lo general, los cachorritos de gato gozan de autonomía pocas semanas después de nacer. Son muy espabilados e inquietos, y su vida es un no parar de arriba abajo. Sin embargo, esta pequeña (resultó ser chica) permanecía tumbada en el regazo de su madre debido a una afección en sus ojos. En primera instancia todo hacía pensar que la pequeña era ciega. Sin su madre, esa pequeña no tendría la más mínima oportunidad de sobrevivir. Ella lo sabe y permaneció en todo momento junto a su pequeña, para ser sus ojos y su protección.
 
En el lugar indicado, en el momento preciso.
La madre pareció comprender a la perfección que aquella persona, que mostraba intención de coger a las dos en brazos para llevárselas de allí, tenía la noble intención de salvarlas de una situación bastante lamentable. Ya en nuestro centro veterinario, el compendio de pruebas y analíticas que les realizamos, alumbraron que Yatzil (la mami) goza de muy buena salud; su pequeña, Ragna, sufrió al poco de nacer un proceso infeccioso que afectó a su visión de forma severa, aunque no llegó a quedar ciega. Sus reacciones a todas las pruebas de estimulación visual, inducen a creer que la pequeña tiene capacidad para percibir luces y sombras. Para ella, el mundo que la rodea se resumiría en un conjunto de manchas totalmente difusas, si no fuera porque cuenta con los preciosos ojos de su adorada madre. Son inseparables. Se quieren con locura. Ella traduce el mundo a su pequeña, como si le contase un cuento de cuya emocionante trama, la pequeña Ragna está apasionadamente enganchada.
 
En el lugar indicado, en el momento preciso.
Resulta profundamente conmovedor contemplarlas juntas durante largos ratos; son la viva estampa del amor, y necesitan ayuda urgente. Sabemos que todas las personas que ahora estáis leyendo la historia de Ragna y Yatzil os habréis emocionado con ella. Sabemos, también, que la gran mayoría de vosotros no podréis adoptar a una gatita de un año y medio junto a su hijita de cuatro meses casi ciega. Pero también sabemos que entre todos vosotros, hay ahora mismo una persona que acaba de saber que estamos hablando de ella, y está diciendo en silencio: “Tranquilas pequeñas, soy yo. Yo soy vuestra familia, y quiero ser parte de todo el amor que irradiáis a cada latido de vuestros pequeños corazones”.
 
Si te ha ocurrido esto, lo primero que queremos decirte es: ¡enhorabuena porque estás a punto de crear una de las más hermosas familias! Lo segundo, tan solo decirte que para poder conocerlas y llevar a cabo la adopción, solo debes escribirnos a adopta@elrefugio.org adjuntando un teléfono de contacto, y nosotros te llamamos.
 
Ragna y Yatzil, habéis llegado a nuestras vidas, las habéis llenado de ternura, y sabemos que muy pronto lo haréis también en el hogar de la persona que os adopte. Es todo un privilegio poder ayudaros a encontrar “vuestro lugar en el mundo”. ¡Os queremos un montón!
 
¡¡Abrazos para todos, salud, y muuucha Vida!!
 
En el lugar indicado, en el momento preciso.
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¡Miles de animales abandonados y maltratados os estarán eternamente agradecidos!
 
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