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“Lionel y las 6 puertas giratorias”.

23/09/2019

El 17 de marzo de 1992, el cosmonauta Aleksandr Stepánovich Viktorenko contemplaba extasiado la belleza de nuestro Planeta Azul a través del pequeño ojo de buey del módulo espacial Soyuz TM 14. Una de las observaciones que reflejó en su diario de a bordo fue que las dos únicas obras realizadas por la mano del ser humano que pueden observarse a simple vista desde el espacio exterior, son la Gran Muralla China y los invernaderos de cultivo de Almería. En estos últimos, auténticos laberintos sintéticos de fácil entrada y salida imposible, apareció semanas atrás el noble perrito Lionel.
 
Tirado junto al borde de una acequia, famélico y extenuado; aparentemente tan solo él sabía cómo diantres había ido a parar hasta un lugar tan solitario y retirado de Berja, la localidad más cercana, pero en realidad alguien más lo sabía. El sol golpeaba duramente la quietud de la mañana, cuando de pronto Lionel sintió una heladora corriente de aire en su rostro, que espantó la jauría de moscas que lo asediaban.
 
-“Hola Lionel, no te preocupes, ya estoy aquí. He venido a por ti”. La que le hablaba, era una voz masculina que recordaba mucho a la de Matías Prats, con ese tono irónico tan característico al final de las frases, pero un par de tonos más grave. Tras tantos días maltrecho y totalmente abandonado, se alegró de recibir la visita de alguien que se interesase por ayudarlo, aunque desconocía que aquella presencia que tenía frente a él, era la mismísima Muerte.

Lionel y las 6 puertas giratorias.
Con esfuerzo, Lionel alzó su vidriosa mirada y a contraluz del sol vislumbró una figura exageradamente esbelta, de unos 4 metros de altura. Flotaba en el aire a pocos centímetros del suelo, carecía de pies, y vestía una especie de bata japonesa de seda natural color “luna llena” con sutiles bordados florales en hilo de plata. La seda se movía a cámara lenta y desprendía aromas a clavo y jazmín. Introdujo su mano izquierda en el interior de la manga derecha, de la que sacó un Ipad Pro, y comenzó a revisar la lista de recogidas del día. No os extrañéis, hasta el siglo pasado la Muerte funcionaba con guadaña y una larga sotana de gruesa lona negra con capucha. El cambio climático la ha obligado a adaptar su atuendo “para poder sobrevivir” a las temperaturas actuales. Imagino que el cambio de la guadaña por el Ipad ya lo justificó suficientemente Steve Jobs, fundador de Apple.
Lionel y las 6 puertas giratorias.
“…Joker, Kaiser, Koko, Lander, Lester, Lucas…? Mmmmm, qué raro, no te veo en la lista de recogidas de hoy, Lionel. ¿Porque tú eres Lionel, verdad…??? Lionel, que es el perrito más bueno y sincero del mundo, movió su rabito dos veces.
 
Ti, ti, ti, tá, ti, tá, ti, ti. La Muerte repiqueteaba datos en su pantalla digital y movía el scroll a toda velocidad comprobando datos. “A veeer, 26 de julio… la fecha es correcta. Te han abandonado y atropellado… tienes la pata trasera derecha destrozada con infección muy avanzada… más la falta de alimento, la deshidratación y el escuadrón de parásitos que llevas encima… son causa justa de fallecimiento. ¡Voilà, aquí está el error! En la aplicación consta que tenía que venir a buscarte en el día de hoy, pero dentro de 15 años, en 2034. ¡Qué fastidio! La normativa marca que no me puedo ir de vacío en ninguna recogida, y se han producido ya todas las condiciones necesarias para que mueras, pero las últimas modificaciones del convenio acordadas entre el Sindicato de la Muerte y el Ministerio de la Vida, me obligan a hacer “una devolución”.
 
Ti, ti, ti, tá, tá, tá, ti, tá, ti, tá. La Muerte, contrariada, tecleaba en el apartado “devoluciones”, para conocer el procedimiento a seguir. “¡Bueno, el convenio marca que por los perjuicios que se te han ocasionado, recibirás una indemnización que conocerás en su momento, así como una disculpa formal por el error en el que hemos incurrido. El único condicionamiento es que para poder acceder a este nuevo Plan de Vida, deberás atravesar 6 puertas giratorias; cada una de ellas irá cambiando tu rumbo hacia tu destino final. Despreocúpate, Lionel, irán apareciendo solas. Tú no tendrás que hacer nada más que confiar, y dejarte llevar. Bueno, he de marchar, tengo otras 5 recogidas hoy aquí en Adra. ¡Es fabuloso la cantidad de trabajo que me da la provincia de Almería…! Lionel, disfruta de la vida tú que puedes, porque es hermosa. ¡Nos volveremos a ver!
Lionel y las 6 puertas giratorias.
La figura comenzó a girar sobre si misma, y el suave tornado de seda volvió a levantar la heladora brisa que obligó a Lionel a entornar sus ojos. Cuando volvió a abrirlos, la Muerte ya no estaba y eran los plásticos de los invernaderos cercanos los que se agitaban, mientras la voz, ya más lejana, le decía: “Por cierto, me ha encantado conocerte, eres un perrito muy lindoooo”. Lionel permaneció inmóvil, jadeando; su lengua era de lija y los párpados le pesaban como dos tapas de alcantarilla. 
 
Llevaba varios minutos en estado de duermevela, cuando le despertó el lejano sonido de un motor. Abrió los ojos y vio un coche aproximándose por el camino, un Renault 5 GTL color tomate. El conductor frenó a su altura y bajó la ventanilla manual. “¡Ey chico! ¿Qué pasa bonito, qué haces aquí tan solito?”. Mustafá, un jornalero del invernadero, de origen marroquí, bajó del coche. Vestía unos vaqueros, una camiseta del Barça con el nombre de Messi, y unas playeras que en algún momento de su vida fueron blancas. Se aproximó mientras le hablaba con voz cariñosamente baja, y se arrodilló junto a él tendiéndole su mano. Lionel comenzó a lamerlo como si no hubiera un mañana, mientras su rabito golpeaba el suelo a ritmo de bolero. “¡Uuuuy, tú no estás bien pequeño… tú estás muy mal! Los ojos vidriosos, inmóvil, famélico y con una pata herida completamente infectada: ¡blanco y en botella!
 
Mustafá comprendió de inmediato que en aquellas condiciones, sin ayuda de alguien, ese alma perruna no tenía ninguna posibilidad de salir adelante. Permaneció cinco segundos callado mirándole profundo a los ojos y sin pensarlo más, abrió una puerta trasera, colocó sobre el asiento un saco que llevaba en el maletero, cogió a Lionel con mucho cuidado entre sus brazos, y lo introdujo en el coche. Arrancó en dirección al pueblo de Berja mientras le hablaba mirándole por el retrovisor: “Ya verás pequeño, todo va a ir bien. Vas a salir adelante”. Lionel se acordó de lo que le dijo el tipo larguirucho de la bata de flores, y pensó que ésta debía ser la primera de las 6 puertas giratorias que mencionó. “Bueno, ya he atravesado la primera puerta, a ver a dónde me lleva…?
Lionel y las 6 puertas giratorias.
El acero inoxidable de la mesa quirúrgica sobre la que estaba tendido Lionel era tan frío como el discurso navideño de un monarca. ¡Flop! Un manto de luz proveniente de un gran foco zenital lo cubrió mientras un muchacho con barba y bata verde lo auscultaba. Mustafá lo había llevado al centro veterinario más cercano, donde Miguel, el veterinario, le dio las gracias por haberlo llevado y lo despidió diciéndole que no se preocupase, que ellos se hacían cargo de la situación. Mustafá marchó, pero no lo hizo despreocupado. Aquel perrillo le había robado el corazón y sentía que en algún momento tendría que volver a verlo para que se lo devolviera.
 
Tras un minucioso reconocimiento, Miguel comprobó que el estado de Lionel era malo. Tenía un pulso muy débil y la infección de su pata era la antesala de la gangrena. La única solución era amputar su pata con urgencia. De no aparecer alguien que pudiera hacerse cargo de los gastos económicos que supondría su intervención, en el 97’6 % de los centros veterinarios de España habrían sacrificado a Lionel sin titubear. Pero Miguel es un gran amante y defensor de los animales, y tras permanecer cinco segundos callado mirándole profundo a los ojos, cogió su teléfono móvil, abrió “llamadas recientes” y pulsó “Angélica”. “Hola, mira te llamo porque me han traído un perrete que está muy mal. ¿Crees que tú podrías hacer algo para que podamos sacarlo adelante? La respuesta de Angélica fue: ¡Voy! Miguel dejó el teléfono y acariciando la cocorota de Lionel, le dijo: ¡Tranquilo campeón, ya verás que todo va a ir bien!
 
Los párpados de Lionel ya pesaban la mitad que en el invernadero. Le habían dado agüita fresca y una latita de una cosa de comer, que no había probado en su puñetera vida nada igual de rico. Entonces, mirando a Miguel, comprendió que él era su segunda puerta giratoria, y acababa de atravesarla. Lo tapó con una mantita fina y encendió un pequeño aparato de radio en el sonaba Kiss FM: “lo mejor de los 80 y los 90, hasta hoy”. Dentro de lo mal que estaba, comenzaba a sentirse como en casa (aunque en realidad nunca tuvo la más mínima idea de lo que era “sentirse en casa…”).
Lionel y las 6 puertas giratorias.
A los veinte minutos Angélica atravesó la puerta de la consulta y directamente se abrazó a Lionel y comenzó a susurrarle una retahíla de fábulas que solo ella conoce, y que provocaron que a Lionel se le iluminase la mirada. Para que lo podáis comprender, para una animal maltrecho, el hecho de que  le abrace una persona como Angélica, es como cuando una persona desvalida era abrazada por la Madre Teresa de Calcuta. Una mezcla explosiva de paz, amor, serenidad, humildad, y un poderío inmenso que casi ningún obstáculo es capaz de frenar, cuando se trata de salvar una vida: así es ella, y el resto del equipo de la protectora Rescate Animal Berja, donde sacan adelante a cientos de peques en apuros, sin ningún tipo de ayuda económica por parte de nadie.
 
“Déjame hacer una llamada y te digo, Miguel”. Angélica abrió “llamadas recientes” y pulsó “Gill”. Su marido Michael y ella son británicos enamorados afincados en Berja desde hace muchos años, y dirigen la Asociación de Animales de Berja. Otros dos humanos a los que la Vida colocó en el interior de sus pechos, sendos corazones de león, para poder defender sin descanso la vida de los animales en peligro. Las palabras de Gill al conocer la situación fueron: “Ni lo dudes, Angélica. Operad de urgencia al perrito que nosotros nos hacemos cargo de los gastos, y lo acogeremos en nuestra casa el tiempo que haga falta hasta que tenga una familia definitiva”. Angélica y Lionel permanecieron cinco segundos callados, mirándose profundo a los ojos, y sonrieron, los dos. “Mi tercera puerta giratoria lleva escrito tu nombre en su dintel, Angélica, y yo, la acabo de atravesar”, le decía Lionel guiñando su ojo izquierdo.
Lionel y las 6 puertas giratorias.
Miguel realizó la operación con éxito, le quitaron la pata que pretendía arrebatarle la vida. El segundo día de los siete que estuvo ingresado, recibió la visita de alguien que no salía de su asombro al ver la tremenda mejoría del perrillo. ¡Era otro animal! Al ver su camiseta del Barça, Lionel lo reconoció enseguida y se puso muy contento. “¡Tíoooo, qué bien estás, te has curado! Lo ves, campeón, te dije que todo iría bien, yo sabía. Veo que te han quitado la patita chunga que te hacía sufrir, bueno, ¡tú no te preocupes! Mi héroe es Messi y él corre más que nadie, parece que tiene tres piernas en vez de dos. Así que como tú también tienes tres patas, te llamarás como él: ¡TE LLAMARÁS LIONEL! Mustafá estaba loco de alegría y muy emocionado por saber que ese perrito llevaría siempre consigo el corazón que a él le había robado, que latiría hasta su fin, al ritmo de los poderosos tambores del Magreb. Se despidieron y antes de partir, hizo una aportación económica para contribuir a pagar los gastos de la operación de Lionel.
 
Ya había terminado el postoperatorio y Angélica y Lionel llegaban en coche a la que iba a ser su casa de acogida. Gill y Michael los esperaban en la puerta del chalet, tras la cual revoloteaban otros trece perros con los que Lionel iba a entablar hermandad temporal. Al ver a aquella pareja con tanta luz en la sonrisa como en la mirada, comprendió que ellos eran la cuarta puerta giratoria que iba a atravesar. ¡Caray, no mintió un ápice el flacucho de la batamanta… ya solo quedarían dos puertas más para llegar a mi destino final!, pensó Lionel.
Lionel y las 6 puertas giratorias.
Las semanas que vivió allí fueron un genuino master intensivo en Felicidad; una experiencia piloto, una demo de cómo resulta la vida cuando la compartes con quienes te respetan, protegen y aman. A parte de financiar la operación de Lionel, Gill y Michael hicieron algo muy importante también, le dieron su sitio en el Mundo; le permitieron aprender a ser él mismo, a conocerse, a abrirse a los demás, humanos y perrunos. Y ha resultado que Lionel es un Súper perro, potente transmisor de sentimientos extraordinarios, capaz de atravesar 6 corazones de un solo flechazo, y de entregar su alegría sin reserva alguna, a todo aquel que lo requiera.
Lionel y las 6 puertas giratorias.
Angélica y Gill, sentadas en un banco de piedra del jardín, contemplaban extasiadas cómo Lionel jugaba con sus trece hermanitos, cuando Gill dijo: “Angélica, ¿cómo podríamos hacer para conseguir la máxima difusión de su caso? Necesitamos ayuda para encontrar a alguien dispuesto a adoptar a un perro con tres patas. Sabes que no es fácil…” Ángelica, que en ese momento tenía el móvil en la mano, abrió “llamadas recientes”, pulsó “Nacho Paunero” y mirando a Gill, dijo: “No te preocupes, Gill, creo que sé quién nos puede ayudar”.
 
Y bien, nosotros somos otro corazón más atravesado por la flecha de Lionel. Recibimos su historia, vimos las fotos y los vídeos de lo ocurrido, y tras permanecer cinco segundos callados mirándole profundo a los ojos en una de sus fotos, sonó el móvil de Angélica. “Hola, soy Nacho. Mañana por la mañana saldremos de Madrid, llegaremos a Berja a última hora de la tarde”. No dudamos un solo instante, había que ayudar a Lionel, como fuese, a encontrar a la que será su familia.
 
El sol estaba a punto de acostarse, era como si el aire estuviera compuesto de oxígeno + oro en polvo en suspensión con aromas a naranjo. Una fina capa de nubecillas rotas, filtraba una luz que solo es posible contemplar en algunos anuncios de galletas con cereales enriquecidos, rodados en trigales de Wisconsin. Lionel vio a dos personas enfundadas en camisetas de El Refugio, que a una distancia de cinco metros de donde estaba él, se tiraron al suelo y comenzaron a llamarlo con los brazos abiertos. Lionel vino corriendo hacia nosotros, y tenemos que confesaros que abrazarnos a él, ha sido uno de los momentos más emotivos y bonitos de nuestra vida reciente. Sentimos que un lazo invisible nos acababa de unir a él para siempre. Lionel permaneció cinco segundos callado mirándonos profundo a los ojos, y dijo: “¡¡Sííí, no hay duda, vosotros sois la quinta puerta giratoria que voy a atravesar!! Ya no queda nada para llegar a mi destino final.
Lionel y las 6 puertas giratorias.
Aquella noche compartimos y disfrutamos una maravillosa merienda-cena con varias de las personas embarcadas en la aventura de “Lionel y las 6 puertas giratorias”, antes de emprender el viaje que llevaría a Lionel a nuestro Centro de adopción, donde en muy pocos días se ha convertido en alguien adorado por todos (humanos y perrunos). Mustafá tenía razón, ¡corre como Messi! Y por mucho que busques, te resultará difícil encontrar a un ser con tanta bondad y buena vibración como él. Tiene 2 años y medio, y toda una vida por delante…
 
Quizás estemos llegando a la parte más importante de este hermoso relato. Hasta ahora, Lionel ha atravesado cinco puertas giratorias, y como bien le dijo la Muerte, cada una de ellas iría cambiando su rumbo hacia su destino final. De todas las personas que estáis leyendo su historia, hay tan solo una que a estas alturas del relato, ya ha sabido con certeza que la sexta puerta giratoria de Lionel, es ella, o él. Lo habrá sabido tras permanecer cinco segundos mirándole profundo a los ojos en una de sus fotos. Y seguramente con lágrimas en los suyos, habrá escuchado una voz interior diciendo: “Soy yo, Lionel, soy yo. Tú sexta puerta giratoria soy yo, y tu viaje acaba aquí, a mi lado; junto a mí durante los 15 años de vida que aquel tipo con bata, dijo que te quedan por vivir. Los vamos a vivir juntos, y te juro que van a ser los más felices que hayas podido imaginar”.
 
Tan solo nos queda decirte, a tique has sentido exactamente eso, que por favor te pongas en contacto con nosotros cuanto antes, para que consigamos que Lionel y tú podáis estar juntos al fin. Así ha sido escrito, y así será…
 
E-mail: adopta@elrefugio.org
 
Nuestro agradecimiento infinito a todas las personas que servís de puertas giratorias para los destinos de tantos animales abandonados cuyas vidas necesitan un cambio de rumbo: ¡felicidades por ser como sois! No dejéis de girar, la Vida es un vals, no dejéis de bailar.
 
¡Lionel, grande, te queremos muchísimo!
¡¡Abrazos para todos, salud y muuucha Vida!!
Lionel y las 6 puertas giratorias.
Lionel y las 6 puertas giratorias.
Lionel y las 6 puertas giratorias.
Lionel y las 6 puertas giratorias.
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